13 diciembre 2013

CANIBALISMO URBANO

Basta con volver después de un año a una ciudad y ver lo que ha cambiado. Hasta ahí todo es normal ya que el crecimiento de la población genera un cambio constante en la ciudad.

Desde los últimos  4 años cada vez que vuelvo a Lima me asombro de lo que ha cambiado. Se tumban casas y se construyen edificios con una rapidez que te deja atónito. Doy un paseo por el barrio, un paseo local y muchas de las casas que existían son ahora edificios de 5 o 6 pisos pero lo curioso es que los terrenos que estaban vacíos, siguen vacíos. Se supone que una ciudad vertical, compacta, significa menos costos en la distribución y provisión de servicios. En otras palabras es mas fácil, barato y sustentable proveer de agua y luz a 20 familias que viven en un edificio que a 20 casas distribuidas horizontalmente y espaciadas. Bajo este punto se podría decir que se están haciendo bien las cosas pero ¿que pasa con tirar a la basura los estilos de una arquitectura nacional? ¿con no aprovechar este avance para hacer regeneración urbana? para hacer edificios sostenibles que integren a la ciudad y no que solo se construyan para ser protagonistas de una ciudad.
Otro punto a tomar en cuenta y de mayor importancia es la contaminación que genera la construcción. El impacto se produce desde la fabricación de los materiales hasta la gestión de los residuos generados por su demolición, pasando por la fase de su construcción, utilización y vida útil del edificio. Durante la edificación aumentan los residuos tóxicos, así como los vertidos líquidos de productos químicos y residuos solidos. Esta contaminación continua una vez finalizada la obra con lo equipos de climatización, refrigeración, producción de agua caliente, entre otros. En definitiva los edificios consumen un 60 por ciento de los materiales extraídos de la tierra y su utilización durante su construcción genera la mitad de CO2 que se emiten en la atmósfera.

Conclusión:
Respetemos nuestra arquitectura. No tiremos un edificio por el solo hecho de que sale mas rentable al bolsillo del inversor y de la municipalidad. Pensemos en nuestra sociedad, en la arquitectura, urbanismo y ciudad que queremos lograr, en que somos un país en crecimiento con la oportunidad de aplicar las enseñanzas y evitar los errores de países que ya han pasado por esto. 

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