Nearly Zero-Energy Building (edificios de energía casi nula)
Reducir el consumo de energía y la eliminación de desperdicios se encuentran entre los principales objetivos de la Unión Europea para poder cumplir con los compromisos en materia del cambio climático realizadas en el protocolo de Kyoto. Para todo esto, la Unión Europea, en el 2002 introdujo una legislación para asegurarse que se consuma menos energía, exigiendo un cambio en la normas de construcción y pidiendo la certificación energética de los edificios así como las inspecciones de calderas y de aires acondicionados.
La introducción de las leyes nacionales en diferentes países para que se cumpla los requisitos de la UE no fue fácil. Para ayudar con esto, la UE lanzo la Acción Concertada (CA) EPBD cuyo objetivo principal era el mejorar el intercambio de información y experiencias de la adopción nacional y la aplicación de esta legislación.
Un foro activo de las autoridades nacionales de 29 países, se centro en la búsqueda de enfoques comunes para la implementación efectiva de esta legislación. Desde el 2012, luego de haber pasado el plazo para las certificaciones e inspecciones que fue en el 2009, luego de una segunda fase de la Acción Concertada que fue en el 2010 y con la aprobación de la refundición del EPBD en el 2010, los estados miembros de la UE enfrentan nuevos desafíos. El primero de ellos es el de conseguir edificios nuevos de energía casi nula (nZEB) para finales del 2020 y para finales del 2018 los edificios públicos. Y el segundo desafío, la aplicación de una metodología de costos óptimos para establecer los requisitos mínimos para los sistemas técnicos.
¿Como se lograría el nZEB?
Hay dos objetivos muy marcados:
El primero, que los edificios deberán ser mucho mas eficientes a la hora de gestionar sus consumos energéticos y segundo, que la poca energía necesaria para hacer funcionar las instalaciones del edificio deberá estar suministrada en gran medida por fuentes renovables incluidas las obtenidas insitu o en el entorno.
El primer objetivo es lógico por lo que día a día vemos en las diferentes instalaciones de climatización, iluminación y en los electrodomesticos; de esta misma forma se tendría que ver un ahorro en el diseño arquitectónico. En el segundo objetivo, las renovables, abre un nuevo modelo de producción energética que no se basa en la producción centralizada como ya la conocíamos sino en redes de distribución. Estos conceptos supondrían cambios a la hora de proyectar un edificio o una ciudad, hasta se podría decir que si se define bien estos objetivos podríamos estar frente a una nueva forma de ciudad.
Es por esto que a pesar de que hasta el 2012 es la incorporación de las Acciones Concertadas, se sigue en ello ya que los puntos de vistas sobre como estos edificios deben definirse, los medios y técnicas para lograr los objetivos, generan diferencias considerables entre los países miembros de la Comunidad Europea.
Reducir el consumo de energía y la eliminación de desperdicios se encuentran entre los principales objetivos de la Unión Europea para poder cumplir con los compromisos en materia del cambio climático realizadas en el protocolo de Kyoto. Para todo esto, la Unión Europea, en el 2002 introdujo una legislación para asegurarse que se consuma menos energía, exigiendo un cambio en la normas de construcción y pidiendo la certificación energética de los edificios así como las inspecciones de calderas y de aires acondicionados.
La introducción de las leyes nacionales en diferentes países para que se cumpla los requisitos de la UE no fue fácil. Para ayudar con esto, la UE lanzo la Acción Concertada (CA) EPBD cuyo objetivo principal era el mejorar el intercambio de información y experiencias de la adopción nacional y la aplicación de esta legislación.
Un foro activo de las autoridades nacionales de 29 países, se centro en la búsqueda de enfoques comunes para la implementación efectiva de esta legislación. Desde el 2012, luego de haber pasado el plazo para las certificaciones e inspecciones que fue en el 2009, luego de una segunda fase de la Acción Concertada que fue en el 2010 y con la aprobación de la refundición del EPBD en el 2010, los estados miembros de la UE enfrentan nuevos desafíos. El primero de ellos es el de conseguir edificios nuevos de energía casi nula (nZEB) para finales del 2020 y para finales del 2018 los edificios públicos. Y el segundo desafío, la aplicación de una metodología de costos óptimos para establecer los requisitos mínimos para los sistemas técnicos.
¿Como se lograría el nZEB?
Hay dos objetivos muy marcados:
El primero, que los edificios deberán ser mucho mas eficientes a la hora de gestionar sus consumos energéticos y segundo, que la poca energía necesaria para hacer funcionar las instalaciones del edificio deberá estar suministrada en gran medida por fuentes renovables incluidas las obtenidas insitu o en el entorno.
El primer objetivo es lógico por lo que día a día vemos en las diferentes instalaciones de climatización, iluminación y en los electrodomesticos; de esta misma forma se tendría que ver un ahorro en el diseño arquitectónico. En el segundo objetivo, las renovables, abre un nuevo modelo de producción energética que no se basa en la producción centralizada como ya la conocíamos sino en redes de distribución. Estos conceptos supondrían cambios a la hora de proyectar un edificio o una ciudad, hasta se podría decir que si se define bien estos objetivos podríamos estar frente a una nueva forma de ciudad.
Es por esto que a pesar de que hasta el 2012 es la incorporación de las Acciones Concertadas, se sigue en ello ya que los puntos de vistas sobre como estos edificios deben definirse, los medios y técnicas para lograr los objetivos, generan diferencias considerables entre los países miembros de la Comunidad Europea.


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